Fue el plan original del Ejecutivo para diciembre pasado, con el combo entre el Presupuesto 2026 y la reforma laboral.
Con el mercado a la espera de una compra sistemática de reservas que sea sostenida en el mediano plazo, el Gobierno buscará quebrar la barrera de los 500 puntos de riesgo país durante las sesiones extraordinarias que piensa para el mes próximo. Para ello, la reforma laboral, que se dictaminó en el Senado en diciembre y no aterrizó aún en el recinto, quedó casi como la apuesta única para concretar dicho objetivo, ante una oposición dialoguista -los votos clave- que, al ser consultada en los últimos días, repitió sin dudar que, por ahora, “no hay novedades”.
En realidad, el plan original de la Casa Rosada era arribar a dicha meta a través de la sanción del Presupuesto 2026 y la iniciativa sobre el mundo del trabajo. El primero ya es ley y se encuentra en plena vigencia. “Antes que comenzaran las extraordinarias, el mensaje que nos hicieron llegar desde el Ejecutivo era que, con los dos proyectos, caía el riesgo país debajo de 500 puntos para analizar un regreso a los mercados y tomar deuda”, señaló un senador dialoguista que participó del ida y vuelta con la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich. Claro está que, consumada esa instancia, la baja deberá continuar.
La exministra de Seguridad ya deslizó que apurará reuniones para los próximos días, aunque los dueños de los potenciales votos bajaron la ansiedad por el destino del texto en reiteradas ocasiones. En este sentido, un experimentado legislador confió a este medio: “El oficialismo creció desde el 10 de diciembre y está muy bien que maneje la agenda. Es lo que hay que hacer. Sin embargo, con lo que siempre hay que tener mucho cuidado es con el costo político de querer acelerar sin parar. Me refiero al Ejecutivo. Se lo avisamos a Bullrich y por eso se dejó la reforma laboral para febrero. Pero tampoco se deben exceder en poner plazos que después no se cumplan. Nos desgasta como aliados”.
En tanto, desde otro despacho alertaron: “Puedo entender lo de tener un dictamen el mes pasado. Ahora, si esto avanza con muchos cambios extra, la votación en particular será densa y delicada. Y del otro lado estará el kirchnerismo. Años atrás, cuando el cristinismo abrió en el recinto la reforma judicial -después se trabó en Diputados-, fue un papelón. El inconveniente es que el Gobierno pretende pocas modificaciones; nosotros, algunas más”.
Uno de los puntos que preocupa apunta al capítulo tributario del texto. Más allá del detalle de los artículos en puja, el tema tomó volumen en las últimas horas, luego de informaciones periodísticas que indican que esta sección impositiva sería, por ahora, lo única a discutir en 2026. Por ende, no habría una reforma integral para el corriente año para sostener el primer mandamiento libertario: déficit cero.
Agenda en espera
Junto a las leyes laboral y de glaciares -también tiene despacho firmado en el Senado-, otro dictamen que aguarda a febrero es el de estabilidad monetaria. Se encuentra en la Cámara baja, aunque no preocupa en demasía a los bloques -en general-, y muchos prefieren dejarlo en la parrilla hasta marzo, cuando Javier Milei inicie un nuevo período de sesiones ordinarias.
Uno que nada debajo de la línea de flotación y podría generar rispideces es el del Código Penal, que ya estuvo incluido en el temario extraordinario de diciembre y no se presentó, ni siquiera, en mesa de entradas. Tampoco se conoce la modalidad. El oficialismo dio a entender que lo haría a través de una bicameral, algo no aceptado por diversos espacios. Lo más probable es que, al ser un articulado pesado y que llevó mucho tiempo calibrarlo, se debata con tranquilidad una vez que Milei pase por el Congreso, en marzo.



