Juan Carlos Ferreira, el detenido por la muerte de su hija de apenas dos meses, compareció en las últimas horas ante el fiscal de Homicidios, Jorge Viego, pero optó por no declarar y guardó silencio, por consejo de la defensa.
Cabe recordar que Ferreira cuenta con un grave antecedente penal reciente y ahora enfrenta un escenario judicial aún más. Quedó detenido durante la tarde del último viernes alrededor de las 15, en su vivienda de calle Tomás Guido.
En un primer momento, Ferreira había quedado imputado por abandono de persona y lesiones graves agravadas por el vínculo. Sin embargo, este sábado, luego de que desde la Comisaría de la Mujer se confirmara el fallecimiento de la beba —quien había ingresado al Hospital Penna con diagnóstico de muerte cerebral—, la causa fue recaratulada y pasó a la órbita de la Fiscalía de Homicidios.
De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, la menor habría sido víctima de episodios de violencia reiterados. Los investigadores no descartan que varias de las lesiones detectadas sean previas y que se hayan producido días antes del presunto accidente que el imputado denunció inicialmente ante las autoridades.
En ese contexto, en las últimas horas se conoció un dato clave para la causa. Según trascendió de fuentes vinculadas a la investigación, la madre de la menor y esposa del imputado habría declarado formalmente en Fiscalía que Ferreira golpeaba de manera reiterada a la niña. Esa manifestación marca un giro central en la causa, ya que hasta el momento la mujer había mantenido silencio, mientras que el acusado sostenía la hipótesis de un accidente.
Con esta nueva declaración, la Justicia considera que el cuadro probatorio se fortalece en torno a la sospecha de violencia sistemática, lo que podría derivar en una imputación aún más grave en el marco de la investigación por homicidio.
Horas antes, en tanto, personal policial realizó un allanamiento en el domicilio y secuestró distintos elementos de interés para la causa, entre ellos una bañera perteneciente a la beba y vendas con manchas de sangre. Además, se tomaron muestras biológicas en paredes y en el marco de una puerta de la casa, que serán sometidas a peritajes para intentar reconstruir lo ocurrido.
Ferreira, además, no es ajeno al ámbito judicial. Según pudo averiguar este medio, ya había sido condenado en noviembre de 2022 a la pena de cuatro años de prisión por los delitos de tentativa de homicidio y daño. Esa condena venció el 27 de diciembre de 2025, por lo que llevaba menos de un mes en libertad al momento de la muerte de su hija.



