Gisela Caputo, Presidenta del HCD, estuvo presente en Primero Bahía para conmemorar el día de la Mujer.
«Mi mamá, mi papá y mi abuela, vivíamos en el centro de Villa Mitre, mi mamá docente y mi papá técnico electrónico, hacia changuitas, pasó por varios trabajos, en momentos muy díficiles de la vida ha salido a vender a la calle, siempre aprendí de mi papá a nunca darme por vencida, nunca se quedó en casa, siempre salió a buscar el trabajo. Somos tres hermanas, mi hermana que vive en Buenos Aires, mi hermano y yo que soy la más chica», comenzó diciendo Caputo sobre su vida.
Relató además que «fui a la escuela 16 en Maipú y mi mamá era secretaria de la escuela, ella estaba en el turno mañana y yo a la tarde, me conocía todo el mundo y después mi mamá pidió el pase de escuela, fue a la escuela 12, y después me pasé a la escuela 12 en secundaria y terminé en la secundaria de la UNS».
«Siempre fui muy amiguera, de correr mucho, me gustaba jugar con los varones, a las bolitas. Era muy inquieta y además se trataba de una escuela hermosa, con lindas maestras, me gustaba ir a la biblioteca y también en sexto grado se elegía al delegado del curso y ya en esa época me empezaba a presentar. Mi vida pasaba por el deporte, entrenábamos muchísimos, me concentré mucho en eso y me gustaba mucho estudiar», señaló.
Indicó también que «me incliné bastante tiempo en la Ingeniería, pero me di cuenta que la política era lo que me gustaba. Estudié más cosas relacionadas a la gestión pública».
«Tuve una pareja de 9 años, que era de la política también y no lo pudimos sobrellevar y formar familia nunca fue para mi una prioridad, ser madre no es algo que esté dentro de mis prioridades, soy una mujer que todo lo que hago, lo hago con mucha pasión, y ser mamá te necesita por completo, como también la política, lo cual te lleva mucho tiempo. Para mi la política es muy importante, les dije a mis papás que quería empezar a participar en política, me contaron sobre el peronismo y el radicalismo, con más intensión en Alfonsín porque ellos eran radicales. En ese momento era un partido atravesado por grandes crisis, pero hubo un grupo lindo de gente que me acompañó y me ayudó para crecer políticamente», refirió.
Para cerrar dijo que «cuando llegamos al Senado, y empezó a llegar gente al velatorio de Raúl Alfonsín, era ver gente llorando, que no era radical, ver cómo colgaban la bandera de Argentina, el respeto que se vivía y creo que hay me cayó la ficha de quien era Raúl, el deterioro vino después donde ningún dirigente nacional, provincial y local pudo estar a la altura de eso, se quedaron en el año 83, se alejó de la representación del pueblo, se quedaron en la historia y hoy hay lógicas que dejaron de entender y de representar».



