Habrá un encuentro de los principales representantes de la entidad fabril con el ministro de Economía, con el trasfondo de la preocupación por la apertura económica y la crítica del Gobierno por los altos precios.
Los industriales están que arden con las críticas que reciben de parte del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) está dispuesta a poner la otra mejilla y se reunirá con el ministro de Economía, Luis Caputo. La intención no será confrontar, sino llevar medidas concretas que apunten a revitalizar el consumo, que no levanta a pesar de la caída del riesgo país y la acumulación de reservas internacionales.
En el sector fabril lo llaman “la doble Nelson”: hay crisis por la acelerada apertura económica que los obliga a competir muchas veces en condiciones desventajosas, pero, al mismo tiempo, todo sucede en el medio de una caída de la demanda interna en muchos sectores.
Por eso, el titular de la UIA, Martín Rappallini, llevará una serie de propuestas para dinamizar la actividad económica. Ninguna consiste, aclaran desde la entidad industrial, en un aumento del gasto público para el Estado, por ejemplo a través de créditos subsidiados.
Una de las alternativas que se estuvo trabajando con el sector financiero es implementar un esquema de garantías para que los bancos puedan otorgar créditos a las familias a menores tasas que las actuales. En las entidades bancarias explican que los altos encajes y el alto nivel de morosidad que quedó del año pasado es una traba para dinamizar los préstamos a los hogares.
Una opción que se busca explorar es la de utilizar el Fondo de Garantías Argentino (Fogar) para abaratar los créditos al consumo. Se trata de un fideicomiso que cuenta con unos USD 1.500 millones que podrían aplicarse a tal fin, replicando el sistema de Sociedades de Garantía Recíproca para las PYME.
Aunque el Fogar fue creado para apoyar al sector productivo, la idea es que también pueda ser utilizado como garantía para que crezca el financiamiento al consumo de las familias. En caso de que el tomador no pueda devolver el préstamo, es este fondo quien le devuelve al banco. Al contar con una garantía de primer nivel, permitiría una fuerte baja en la tasa de interés que están cobrando los bancos al salir a prestar.
El crédito al sector privado tuvo un salto muy fuerte a partir de mediados de 2024 y se prolongó hasta la primera parte del 2025. Sin embargo, la inestabilidad cambiaria y la incertidumbre en medio de las elecciones legislativas del año pasado hicieron que los bancos pongan un pie en el freno. A la vez, junto con el aumento de tasas, creció fuerte la morosidad. Por eso, se espera que la recuperación del crédito sea muy lenta.
Un informe de la consultora LCG plantea las dificultades que se observan en el sistema financiero para el crecimiento del crédito. “El ratio de morosidad de la cartera en niveles máximos y salarios que no se recuperan contra la inflación actúan como limitantes de la demanda de financiamiento de los hogares”, aseguraron.
“En el caso de las empresas -agregan- las estimaciones de un crecimiento bajo del 2,4% del PBI también actúa como un freno”.
Pero además de una demanda interna alicaída, desde la UIA también llevarán su punto de vista ante Caputo respecto a la apertura comercial y la competencia a la que se ven sometidos. “El proteccionismo no es una política industrial”, sostiene Rappallini en un guiño para la postura del Gobierno.
Habrá un apoyo explícito a la reforma laboral que empezará a tratarse en el Senado y la expectativa es que, junto a una rebaja de impuestos, ayuden a las empresas a ser más competitivos en un mercado que ya no es más cautivo de la oferta local.



