Al inicio del séptimo día desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, bombardeos aéreos de Israel alcanzaron las capitales de Irán y Líbano, mientras que Estados Unidos atacó en el mar un buque iraní, en una escalada de la ofensiva contra la flota naval de la república islámica.
Durante la madrugada del viernes, el régimen iraní respondió con nuevos ataques de represalia dirigidos a países vecinos que cuentan con presencia de fuerzas estadounidenses, como Qatar y Arabia Saudita, países que frustraron ataques con drones. También apuntó a Tel Aviv, en Israel.
Desde allí partieron 50 aeronaves que redujeron a la nada el antiguo búnker de Alí Khamenei en la capital iraní, mientras que se dio aviso de nuevos ataques contra el bastión de Hezbollah en el sur de Beirut, el barrio de Dahiyya.
Los enfrentamientos cumplen ya una semana, y de acuerdo con fuentes militares israelíes, gran parte de los sistemas de defensa aérea y los lanzadores de misiles iraníes fueron neutralizados. Desde Washington, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, calificó como un “error de cálculo” que Irán piense que EEUU no puede sostener los ataques.
Donald Trump calificó “una pérdida de tiempo” considerar el envío de tropas terrestres estadounidenses al país persa tras la advertencia del canciller iraní Abbas Araghchi, ya que las autoridades del régimen “lo han perdido todo”. “Han perdido su Armada. Han perdido todo lo que pueden perder”, resaltó.
Por otra parte, Arabia Saudita anunció el sábado la interceptación de un misil balístico disparado contra una base aérea al sureste de la capital, Riad, mientras Irán intensificaba sus ataques en el Golfo.
“Un misil balístico lanzado hacia la Base Aérea Príncipe Sultán fue interceptado y destruido”, publicó el Ministerio de Defensa saudí en X.
La falta de órdenes concretas desde Teherán y el temor a sanciones personales han reducido la disposición de los grupos chiíes a involucrarse activamente en la guerra, según diversas fuentes políticas y de seguridad.
Durante las últimas décadas, Irán ha invertido miles de millones de dólares en la formación de combatientes extranjeros y el establecimiento de una red de milicias aliadas en Irak, preparándolas para responder ante una amenaza directa contra la República Islámica.
Sin embargo, tras una semana de guerra declarada por Estados Unidos e Israel contra Irán, estos grupos paramilitares, como el liderado por “A.J.”, permanecen a la espera de órdenes concretas desde Teherán, órdenes que hasta el momento no han llegado.

