Nilo Navas, estuvo presente en Primero Bahía para hablar de su expedición marítima con el velero Océanico Galileo.
«Yo tenía 19 años recién cumplido, ya había embarcado en el año 1978 que hice un curso en Puerto Belgrano, me tocó estar en el Hércules, en el 78 y a finales de noviembre y dicimebre y embarqué en el Belgrano. Un tema importante es que era un buque muy grande y que se movía lentamente, no era un destructor o corveta que iban en el aire. Nosotros estábamos de guardia, estaba en CIC en una cubierta abajo del puente, esa parte asesoraba al puerto, estábamos en la cubierta principal», comenzó diciendo Navas.
Refirió además que «Nosotros sabíamos que estábamos en peligro porque habíamos estado cubriendo puestos de combate hasta las 5 de la mañana del 2 de mayo, sabíamos que podíamos entrar en combante porque así lo habían confirmado los ingleses, con nuestros escoltas estábamos ingresando y ahí es donde viene el cambio de orden, de aborta el plan, luego tomamos conocimiento que el portaviones se había ido hacia el continente y nosotros también cambiamos el rumbo, se pasó a crucero de guerra, donde algunos pudimos ir a descansar, quedaron de guardia los de 8 a 12hs y tomamos guardia nosotros hasta las 16hs».
«Indicios había porque cuando zarpamos el 16 de abril, nosotros el 2 de abril ya sabíamos que estábamos en conflicto y ese día no faltó nadie el 16 de abril, hasta los dos civiles estaban en el barco y no fue una navegación de comercio, en la guerra la cantina no se abrió. Cuando zarpamos hicimos una navegación costera, se buscaba protegerse de los submarinos, la información estaba de que había convencionales y nucleares, pero nosotros no lo sabíamos y eso fue lo que más sorprendió. Durante toda la navegación tuvimos contactos aéreos, de superficie, algunos eran de entranamiento otros reales», aseguró.
Consideró también que «era un buque con todo manual, yo marcaba donde estábamos a las 16hs, el punto geográfico, le entrego la guardia a mi compañero cuando se produce el impacto, fue una explosión tremenda, el barco se detiene se apagan las máquinas, se apagan las luces y ya era un atardecer. El barco se puso de costado, nos fuimos todos contra un costado y hay un cabo principal dice que es un torpedo, nos comenzamos a levantar y viene el segundo impacto que fue impresionante también y después de ahí fue mucha confución y un poco de ordenamiento para poder continuar».
«Nosotros en ese momento tratamos de salir, inclinados, comienza a hundirse lentamente y estábamos en cubierta principal por lo que pudimos guiarnos con una linterna para poder salir, y ahí empezamos a brindar la primera asistencia que pudiéramos. La orden fue que nos corriéramos y no nos quedáramos en el medio, por lo que cubrimos el puesto de abandono, la balsa nuestra estaba bien y fuimos a la que correspondía, otros no pudieron y debieron subirse a otras, el viento estaba muy fuerte y el barco se hundía, no había forma de salir, pero lo que sucedió es que la lancha operó como remolque con las balsas, nos enganchamos como pudimos, hubo mucho trabajo de equipo», dijo Nilo.
Para cerrar detalló que «el primer embate de la ola rompió los cierres, nos entraba agua, estuvimos toda la noche sacando el agua, teníamos heridos y sobrevivieron todos, teníamos una persona en shock y es lo más difícil. Teníamos miedo, rezábamos, nos reíamos, contábamos chistes, estábamos ocupados y todo eso nos mantuvo en estado de atención y confiados en nosotros que es importantísimo. Estuvimos 32 horas hasta que nos rescataron y eso fue mucho tiempo, la balsa tiene capacidad para 30 . Yo me tuve que tirar al agua, pero no la pensé y me tiré».


