La modelo compartió la anécdota de cómo un simple mensaje de Instagram marcó el inicio de su relación con el famoso productor teatral y televisivo.
A días de su primera salida pública, y entre declaraciones de amor, Adrián Suar y Rocío Robles disfrutan del inicio de su noviazgo. En ese sentido, este martes, la modelo relató cómo inició el amor en la pareja y la estrategia que usó el productor para conquistarla poco a poco.
Todo sucedió cuando Robles abrió su corazón ante Ángel de Brito en LAM (América). “A él desde Griselda no le conocimos más nada”, comenzó diciendo el conductor. Del otro lado, Robles redobló: “No dijeron”.
Sorprendido, el periodista consultó: “¿Está muy protegido?”. Sin embargo, Rocío eludió la pregunta: “Contame vos. Vos en esa época estabas en Canal Trece, no te hagas, vos te habrás enterado. Vos me tenés que dar un mensaje y ponerme el historial. O un audio”.
Tomando la palabra de su invitada, Ángel bromeó: “Es que no entra en un mensaje. Te diría quiénes no, es más fácil”. Fue entonces cuando Robles opinó del pasado amoroso de su pareja y lanzó: “No, igual te digo, ¿sabés qué? Prefiero que tenga un historial largo, pero no se lo veía venir nadie, ni yo tampoco”.
Así las cosas, el conductor hizo la clásica pregunta: “¿Cómo se conocieron?”. Acto seguido, Rocío rememoró: “Yo había estado en México, hice allá la carrera de actuación, estaba estudiando, estaba trabajando en Televisa muy bien y era de las pocas que estaba trabajando en la generación. Entonces, como que yo me quería venir, pero no me animaba a decir: “Me voy a Argentina porque no tenía un trabajo”. Estaba ganando bien allá, extrañaba mucho a mi familia, como una cosa de tanta lucha para nada, me quería matar. Pero venía acá (a Argentina) y decía: ¿Qué hago en México? Me encantó México, pero no para vivir”.
En ese instante, Robles recordó el consejo clave que le dio una compañera y que vaticinó lo que estaba por suceder: “Yo no sabía qué hacer. Me dice una amiga: “Escribile a Grace Pasos”. Es una tarotista muy conocida en TikTok, tiene un don y se apoya en las cartas. Le escribo para preguntarle qué me convenía, si quedarme en México o venir para acá. Bueno, me empieza a hablar. Yo muy soltera, muchas opciones. No. Tenía ahí un par (de hombres). Entonces, yo le digo: “Decime Pepito, Juancito, este qué onda, este está soltero”. Yo le pregunté y en un momento me dice: “No, pero todo esto es para divertirte. Te va a aparecer alguien de acá a un año, que es más grande”. Me interesa. “Rubio, viste, por ahí los rubios no tanto. Me dice: “Trabaja en la tele”. Y ahí dije: no, ¿sabés qué? No me interesa. Alguien más de la tele, dos que nos maquillamos, no quiero”.
Con la idea de acercarse más al presente, Pepe Ochoa le preguntó: “Pero ¿cómo te encaró? ¿Cómo fue el encare?”. Así, Rocío se trasladó a la actualidad, ya nuevamente de regreso en el país: “Entro ESPN, finalmente vengo acá a vivir y un día me entró un mensaje a Instagram y me pone: “Qué bien estás en el programa”. Estaba en mi peor día. Viste esos días de humedad que tenés la peluca horrible. Y yo dije: “Mirá, interesante”, porque no había hablado. Dije: “¿Me estará tirando onda? Pero me dice: ‘Te invito al teatro, venite con quien vos quieras, venite con tu novio si querés’”. Y ahí fui al teatro a ver Felicidades. Van a ser dos años que salimos”.
Siguiendo la narrativa de la historia, Denise Dumas quiso bromear: “Te escondías bastante, Rocío, te escondías”. Lejos de esta postura, la invitada retrucó: “¿Quién escondía a quién? Porque hasta que uno está seguro no hay que mostrar, porque si no después tenés que dar explicaciones. Él me agarró en un muy buen momento, sanando. Y dije: “bueno, voy a estar con él, pero nunca le dije que estaba solo con él”. Porque era algo mío, no era algo para él”.
Luego, durante la charla, Robles continuó relatando la invitación que Suar le había hecho para ver su función. Según la joven, quien asistió con un amigo, el productor les pidió que eligieran un restaurante para cenar tras el espectáculo. Julian, amigo de Rocío, que se encontraba en el estudio de LAM, agregó: “Fue en realidad una invitación muy protocolar. De hecho, fuimos en primera medida al teatro y ahí nunca se habló de camarín. Fuimos directamente a un restaurante. Era tan público todo, que era como decirte una reunión de trabajo, básicamente”.
Para cerrar, Rocío contó de qué hablar esa noche y relató cómo fue la siguiente invitación de Suar, a la cual su amigo no pudo asistir, generando el primer encuentro de la pareja: “Hablamos de la vida. Después, otro día, nos invita. Julian tenía que venir a la casa de Adrián a ver un partido de fútbol. Y cancela. Entonces yo le digo: “¿Amigo, qué hago? ¿Voy o no voy?” Porque no habíamos hablado en terminología cita. Era ir a ver un partido. Y él me dice: “No vayas, amiga, no vayas”. Y yo hasta el último momento dije: “Pará, ¿qué quiero hacer yo? ¿Quién me va a hacer algo? Si no me gusta, me voy a mi casa”.



