Inés Rebolledo y Silvia Durand integrantes del Centro, estuvo presente en Primero Bahía, para contar sobre el premio que ganaron ayer en el HCD.
«Un diagnóstico así es una bomba, porque a esta altura de la vida uno sabe cómo seguir y al estar ahí encontras compañeros que te va a ayudar, a enseñar, que serán los puntales para poder seguir. El glaucoma hace una pérdida de la visión periférica y uso bastón verde de baja visión, estoy en proceso de rehabilitación en Braille que es lo que nos da la autonomía para la vida, es la preparación previa para la ceguera», comenzó contando Inés Rebolledo.
Por su parte, Silvia contó que se acercó para poder grabar libros, hace 15 años que está en la entidad, «me ofrecieron leerles en el taller a parte de grabar, y surgió algo bastante inesperado en pandemia, porque los operarios no podían acercarse, la institución estaba cerrada, por lo que decidimos con el director, comenzar a grabar los libros, cada uno en su casa, enviaba todas las novelas y ella a su vez había armado un grupo y lo mandaba y eso seguimos haciéndolo porque nos ha dado un resultado muy bueno, lo reciben gente de todas partes del país y de países limítrofes».
«Cada vez se reciben más personas que quieran integrar el Centro Braille, trabajan 10 personas junto al director, son rentados y hay 32 operarios del taller protegido», dijo Inés.
También Silvia resaltó que «soy maestra de nivel inicial y al momento de jubilarme pensé qué podía hacer en favor de otros y me decidí por esto, ya que me gusta mucho la lectura y es un placer».
«Salgo con los productos del taller protegido a las ferias, tenemos una campaña de socios de 5 mil pesos por mes, buscamos padrinos para sostener los turnos de rehabilitación que es de 23 mil pesos y necesitamos 143 padrinos. Además hacemos bolsas, cepillos, estamos estampando cosas, y hacemos remeriadas para que hagas lo que quieras en las remeras, perfuminas», indicó Inés.
Contó también que se reciben ayudas de Nación, Provincia y el municipio, pero necesitan 12 millones para pagar sueldos y lo que reciben de ayuda es de 4 millones, lo demás se cubre con los productos que se hacen en el taller, la venta de papel y demás.
Braille apunta a la independencia, autonomía, a que se pueda seguir estudiando, trabajando, haciendo cosas en la casa. Lo primero que se utiliza es el bastón, quienes tenemos disminución de visión es bastón verde, aquellos que tienen casi ceguera o ceguera es blanco y los que tienen ceguera y sordera es blanco y rojo. Las sillas están señaladas con colores, como también las luces que se utilizan. Se hacen prácticas de cocinar, de hervir una olla, como comer, poner los utensillos, se trabaja el tema de la memoria, con un taller que funciona los martes y van casi 25 personas, también está la parte de psicología porque es un duelo que se vive, nos tenemos que volver a adaptar a las nuevas formas.
«El monto económico que recibimos será para pagar una deuda que tenía la entidad. Buscamos ayudar en la rehabilitación y en la contención, hay muchos jóvenes, en los talleres operarios, hay gente que no ha logrado la autonomía en la calle porque están encerrados en sus casos, esto es muy importante para no perder la autonomía y necesitar que siempre te lleven», concluyó.

