Las enfermedades cardiovasculares pueden desarrollarse durante años sin presentar síntomas. El cardiólogo Rodrigo de la Fava explicó cuáles son los principales factores de riesgo, qué valores de presión arterial se consideran normales y por qué la prevención temprana es clave para cuidar el corazón.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de mortalidad, pero gran parte de los problemas cardíacos pueden prevenirse con controles, hábitos saludables y detección temprana. Así lo explicó el cardiólogo bahiense Rodrigo de la Fava, quien remarcó la importancia de la educación sanitaria y la participación activa de las personas en el cuidado de su salud.
Durante una entrevista, el especialista sostuvo que la prevención es una tarea que debe involucrar tanto a los profesionales como a la comunidad.
“Para prevenir hay que educar”, afirmó, y explicó que el acceso a la información permite reconocer conductas de riesgo y tomar decisiones que ayuden a evitar enfermedades o retrasar su desarrollo.
Según detalló, las patologías cardíacas presentan diferencias según la edad. En personas menores de 30 años predominan las enfermedades congénitas, muchas veces relacionadas con cuestiones hereditarias o situaciones desarrolladas durante la gestación.
En ese sentido, destacó que los avances tecnológicos permiten detectar alteraciones cardíacas incluso antes del nacimiento mediante estudios y ecografías especializadas, posibilitando tratamientos tempranos y una mejor preparación médica.
Sin embargo, a partir de los 30 años el panorama cambia y comienzan a aparecer con mayor frecuencia enfermedades cardiovasculares asociadas a hábitos y factores de riesgo.
La hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el sedentarismo, el sobrepeso, la mala alimentación, los trastornos del sueño, el consumo excesivo de alcohol y otras adicciones integran la lista de factores que pueden afectar progresivamente al sistema cardiovascular.
De la Fava explicó que estos procesos suelen comenzar silenciosamente y generar inflamación en el sistema vascular sin producir síntomas inmediatos.
“Muchas veces la enfermedad empieza años antes de manifestarse. Una placa puede comenzar a formarse a los 35 o 40 años y recién dar señales a los 50”, indicó.
Por ese motivo, insistió en la importancia de los controles periódicos aun cuando la persona se siente sana.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la presión arterial. El especialista explicó que actualmente se considera normal un valor cercano a 130/80 en adultos y 120/80 en personas con patologías asociadas, como diabetes.
Además, señaló que la presión arterial baja suele observarse con frecuencia en personas longevas.
Para explicarlo utilizó una comparación sencilla: el corazón funciona como una bomba encargada de impulsar sangre a través del sistema vascular. Cuanto menor es la resistencia que encuentra, menor esfuerzo realiza y menor desgaste acumula con el paso de los años.
También aclaró que la presión baja puede generar síntomas en algunas personas, particularmente en adolescentes y mujeres jóvenes, aunque no necesariamente representa una enfermedad.
Finalmente, el especialista dejó una reflexión: sentirse bien no siempre significa estar sano. Muchas enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin señales visibles y por eso la prevención, el seguimiento médico y los hábitos saludables siguen siendo las herramientas más importantes para cuidar el corazón.



