Definió que se movilizará el 19 o 20 de este mes ante el Ministerio de Economía en reclamo de soluciones para las familias con deudas, mientras la mesa chica cegetista debatirá esta semana sus próximos pasos.
La mesa chica de la CGT deliberará en las próximas horas sobre un tema central en la agenda: cómo seguirá el plan de lucha iniciado el 22 de julio pasado y qué chances tiene el quinto paro general contra Javier Milei.
Los líderes cegetistas ya concretaron tres acciones callejeras para continuar su ofensiva contra el Gobierno: acompañaron la protesta de los jubilados ante el Congreso, se sumaron a la movilización en rechazo del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y marcharon por San Cayetano hacia la Plaza de Mayo.
La próxima medida será una movilización ante el Ministerio de Economía para visibilizar el reclamo de las familias endeudadas, que tendrá lugar el 19 o 20 de este mes, una de las formas que eligió la central obrera para acercarse a otros sectores que están afectados por las políticas libertarias: se calcula que hay unas 5,3 millones de personas con problemas para pagar sus deudas, contraídas en su mayoría para llenar la heladera.
Según el último Monitoreo de Opinión Pública elaborado por la consultora Management & Fit, más del 50% de las familias argentinas asegura atravesar alguna dificultad en materia de ingresos que en más de la mitad de los casos les impide llegar a fin de mes, y un 71,9% de esos hogares se ve obligado a tomar alguna clase de endeudamiento, tanto en el sector financiero formal como en el informal.
Cuando lanzó su nuevo plan de lucha, el 7 de julio pasado, la CGT concluyó que no había garantías de éxito para una huelga general, por lo cual decidió enfocarse en movilizaciones y desestimó el esquema “a la francesa” de paros sectoriales y rotativos que habían propuesto los gremios del transporte, basado en las protestas realizadas en 2023 contra Emmanuel Macron.
Ahora, la mesa chica cegetista retomará el debate sobre cómo continuarán las medidas contra el Gobierno. Las primeras tres protestas fueron dispares. En la marcha del 22 de julio ante el Congreso para acompañar los reclamos de los jubilados, los sindicatos no movilizaron mucha gente, faltó la mayoría de los líderes cegetistas y los que estuvieron no se quedaron más de media hora.
La siguiente acción de protesta se hizo la semana pasada, nuevamente ante el Congreso, para rechazar el capítulo que habilitaba la venta de tierras a extranjeros del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero la CGT resolvió tener solo una presencia testimonial luego de que el Gobierno desistió de ese apartado.
El jueves pasado, en cambio, los líderes cegetistas apostaron a una fuerte participación en la marcha de San Cayetano organizada por los movimientos sociales, que comenzó en Liniers y finalizó en la Plaza de Mayo.
Luego de la acción por los endeudados, la CGT seguirá su plan de lucha con una concentración cuando delibere el Consejo del Salario Mínimo (aún sin fecha), una participación en la Semana Social de la Iglesia, una movilización por el Día de la Industria (el 2 de septiembre) y medidas para acompañar la visita del papa León XIV a la Argentina, en noviembre próximo, oportunidad en la que convocará a sumarse a la misa que se oficiará en Luján y buscará tener una audiencia privada con el sucesor de Jorge Bergoglio.
La mesa chica de la CGT repasará este cronograma para avanzar en la organización de las movilizaciones, pero también volverá a discutir otro paro general contra Milei. Si bien la dirigencia cegetista quiere llegar a esa medida cuando haya más señales de malestar contra el Gobierno entre la gente, aún persisten las dudas acerca del acatamiento que tendría una huelga a gran escala.
No fue casual que, en una decisión inédita, los sindicatos docentes de la CGT hayan resuelto hacer durante agosto un plan de lucha por reclamos salariales del sector, pero no harán paros de actividades para respetar la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que prevé la reglamentación del derecho de huelga con la obligación de mantener servicios mínimos del 75% en actividades consideradas esenciales como la educación.
La semana pasada, el secretario de Políticas Educativas de la CGT, Sergio Romero (UDA), junto con otros sindicatos docentes, anunció “otras medidas que van a visibilizar la preocupación por la falta de atención de las autoridades al sistema educativo”: clases en las aulas para explicar a los alumnos la crisis del sistema educativo, “semaforazos” y volanteadas para comunicar la postura sindical a los padres y, en la última semana de este mes, una movilización ante la Secretaría de Educación.
El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), hizo sugestivas declaraciones sobre la posibilidad de otra huelga general. Dijo que la CGT mantiene su plan de lucha, aunque remarcó que el objetivo principal sigue siendo el diálogo: “Decir que vamos a un paro es angustiante para los propios trabajadores porque, encima que estamos mal, lo único que genera es que pierdan su día de trabajo y salario -dijo-. Es una herramienta que tratamos de no utilizar para intentar revertir esta situación mediante el diálogo”.
En la cúpula cegetista están convencidos de que ninguna medida de fuerza logrará que el Gobierno rectifique sus políticas e insisten en que “la solución es política”, por lo que tratarán de incidir en las negociaciones que habrá en el peronismo para participar de las elecciones de 2027.
Aun así, buscarán sostener el ritmo de las movilizaciones porque así, según remarcan, podrán representar en la calle los reclamos de los sectores perjudicados por la política socioeconómica de la administración Milei.



